Ciudad del Vaticano, Roma, jul. 1, 2013.- El director general del Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como el Banco Vaticano, Paolo Cipriani, y el vicedirector, Massimo Tulli, presentaron su dimisión, informó hoy el Vaticano.
La dimisión de ambos, que fue aceptada por la Comisión de Cardenales y la dirección de la superintendencia, se produce tras la detención el pasado viernes del alto prelado Nunzio Scarano, acusado de fraude y corrupción en una investigación sobre las supuestas irregularidades de la institución bancaria vaticana.
Scarano dijo ante la juez de instrucción que actuó de buena fe y que sólo quería hacer un favor a unos conocidos. Durante el interrogatorio ante Barbara Callari, aseguró que fue un "intermediario" y que quería hacer "un favor a los primos Paolo y Cesare D?Amico" debido a la relación de amistad que le une con la familia, informaron medios de comunicación italianos.
Los investigadores acusan a Scarano, perteneciente a la Archidiócesis de Salerno (sur de Italia), de dar 400,000 euros al ex carabinero Giovanni Maria Zito, ex agente de los servicios secretos italianos (AISI), para que éste llevara de vuelta a Italia, desde Suiza, fondos de la familia D?Amico.
Zito, quien por su condición podía eludir los controles aeroportuarios, supuestamente debía trasladar de Suiza a Italia, a bordo de un avión privado, 20 millones de euros confiados al intermediario financiero Giovanni Carenzio y pertenecientes a los D?Amico.
El alto prelado explicó durante el interrogatorio que los D?Amico le pidieron que mediara con Carenzio, a quien éstos habían confiado la gestión de sus fondos en Suiza, estimados en unos cuarenta millones de euros, para conseguir que el dinero regresara a Italia.
La operación quedó fijada para el traslado de veinte millones de euros, aunque finalmente no pudo concluirse.
La situación "degeneró", según explicó Scarano, cuando Carenzio puso dificultades para la operación y por la petición de Zito de un pago de 600,000 euros.









